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Este cuento fue tomado de Ciudad Seva El barril de amontillado
En algunas antología se lo nombra como "El tonel de amontillado"
Está el cuento completo y tres niveles de complejidad de actividades (🟠🟣🟢)
Al final, una ficha con actividad express - Multiple Choice
El barril de amontillado - Cuento completo

El barril de amontillado


Edgar Allan Poe

Lo mejor que pude había soportado las mil injurias de Fortunato. Pero cuando llegó el insulto, juré vengarme. Ustedes, que conocen tan bien la naturaleza de mi carácter, no llegarán a suponer, no obstante, que pronunciara la menor palabra con respecto a mi propósito. A la larga, yo sería vengado. Este era ya un punto establecido definitivamente. Pero la misma decisión con que lo había resuelto excluía toda idea de peligro por mi parte. No solamente tenía que castigar, sino castigar impunemente. Una injuria queda sin reparar cuando su justo castigo perjudica al vengador. Igualmente queda sin reparación cuando ésta deja de dar a entender a quien le ha agraviado que es él quien se venga.
Es preciso entender bien que ni de palabra, ni de obra, di a Fortunato motivo para que sospechara de mi buena voluntad hacia él. Continué, como de costumbre, sonriendo en su presencia, y él no podía advertir que mi sonrisa, entonces, tenía como origen en mí la de arrebatarle la vida.
Aquel Fortunato tenía un punto débil, aunque, en otros aspectos, era un hombre digno de toda consideración, y aun de ser temido. Se enorgullecía siempre de ser un entendido en vinos. Pocos italianos tienen el verdadero talento de los catadores. En la mayoría, su entusiasmo se adapta con frecuencia a lo que el tiempo y la ocasión requieren, con objeto de dedicarse a engañar a los millionaires ingleses y austríacos. En pintura y piedras preciosas, Fortunato, como todos sus compatriotas, era un verdadero charlatán; pero en cuanto a vinos añejos, era sincero. Con respecto a esto, yo no difería extraordinariamente de él. También yo era muy experto en lo que se refiere a vinos italianos, y siempre que se me presentaba ocasión compraba gran cantidad de éstos.
Una tarde, casi al anochecer, en plena locura del Carnaval, encontré a mi amigo. Me acogió con excesiva cordialidad, porque había bebido mucho. El buen hombre estaba disfrazado de payaso. Llevaba un traje muy ceñido, un vestido con listas de colores, y coronaba su cabeza con un sombrerillo cónico adornado con cascabeles. Me alegré tanto de verle, que creí no haber estrechado jamás su mano como en aquel momento.
-Querido Fortunato -le dije en tono jovial-, éste es un encuentro afortunado. Pero ¡qué buen aspecto tiene usted hoy! El caso es que he recibido un barril de algo que llaman amontillado, y tengo mis dudas.
-¿Cómo? -dijo él-. ¿Amontillado? ¿Un barril? ¡Imposible! ¡Y en pleno Carnaval!
-Por eso mismo le digo que tengo mis dudas -contesté-, e iba a cometer la tontería de pagarlo como si se tratara de un exquisito amontillado, sin consultarle. No había modo de encontrarle a usted, y temía perder la ocasión.
-¡Amontillado!
-Tengo mis dudas.
-¡Amontillado!
-Y he de pagarlo.
-¡Amontillado!
-Pero como supuse que estaba usted muy ocupado, iba ahora a buscar a Luchesi. Él es un buen entendido. Él me dirá…
-Luchesi es incapaz de distinguir el amontillado del jerez.
-Y, no obstante, hay imbéciles que creen que su paladar puede competir con el de usted.
-Vamos, vamos allá.
-¿Adónde?
-A sus bodegas.
-No mi querido amigo. No quiero abusar de su amabilidad. Preveo que tiene usted algún compromiso. Luchesi…
-No tengo ningún compromiso. Vamos.
-No, amigo mío. Aunque usted no tenga compromiso alguno, veo que tiene usted mucho frío. Las bodegas son terriblemente húmedas; están materialmente cubiertas de salitre.
-A pesar de todo, vamos. No importa el frío. ¡Amontillado! Le han engañado a usted, y Luchesi no sabe distinguir el jerez del amontillado.
Diciendo esto, Fortunato me cogió del brazo. Me puse un antifaz de seda negra y, ciñéndome bien al cuerpo mi roquelaire, me dejé conducir por él hasta mi palazzo. Los criados no estaban en la casa. Habían escapado para celebrar la festividad del Carnaval. Ya antes les había dicho que yo no volvería hasta la mañana siguiente, dándoles órdenes concretas para que no estorbaran por la casa. Estas órdenes eran suficientes, de sobra lo sabía yo, para asegurarme la inmediata desaparición de ellos en cuanto volviera las espaldas.
Cogí dos antorchas de sus hacheros, entregué a Fortunato una de ellas y le guié, haciéndole encorvarse a través de distintos aposentos por el abovedado pasaje que conducía a la bodega. Bajé delante de él una larga y tortuosa escalera, recomendándole que adoptara precauciones al seguirme. Llegamos, por fin, a los últimos peldaños, y nos encontramos, uno frente a otro, sobre el suelo húmedo de las catacumbas de los Montresors.
El andar de mi amigo era vacilante, y los cascabeles de su gorro cónico resonaban a cada una de sus zancadas.
-¿Y el barril? -preguntó.
-Está más allá -le contesté-. Pero observe usted esos blancos festones que brillan en las paredes de la cueva.
Se volvió hacia mí y me miró con sus nubladas pupilas, que destilaban las lágrimas de la embriaguez.
-¿Salitre? -me preguntó, por fin.
-Salitre -le contesté-. ¿Hace mucho tiempo que tiene usted esa tos?
-¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem!…!
A mi pobre amigo le fue imposible contestar hasta pasados unos minutos.
-No es nada -dijo por último.
-Venga -le dije enérgicamente-. Volvámonos. Su salud es preciosa, amigo mío. Es usted rico, respetado, admirado, querido. Es usted feliz, como yo lo he sido en otro tiempo. No debe usted malograrse. Por lo que mí respecta, es distinto. Volvámonos. Podría usted enfermarse y no quiero cargar con esa responsabilidad. Además, cerca de aquí vive Luchesi…
-Basta -me dijo-. Esta tos carece de importancia. No me matará. No me moriré de tos.
-Verdad, verdad -le contesté-. Realmente, no era mi intención alarmarle sin motivo, pero debe tomar precauciones. Un trago de este medoc le defenderá de la humedad.
Y diciendo esto, rompí el cuello de una botella que se hallaba en una larga fila de otras análogas, tumbadas en el húmedo suelo.
-Beba -le dije, ofreciéndole el vino.
Llevóse la botella a los labios, mirándome de soslayo. Hizo una pausa y me saludó con familiaridad. Los cascabeles sonaron.
-Bebo -dijo- a la salud de los enterrados que descansan en torno nuestro.
-Y yo, por la larga vida de usted.
De nuevo me cogió de mi brazo y continuamos nuestro camino.
-Esas cuevas -me dijo- son muy vastas.
-Los Montresors -le contesté- era una grande y numerosa familia.
-He olvidado cuáles eran sus armas.
-Un gran pie de oro en campo de azur. El pie aplasta a una serpiente rampante, cuyos dientes se clavan en el talón.
-¡Muy bien! -dijo.
Brillaba el vino en sus ojos y retiñían los cascabeles. También se caldeó mi fantasía a causa del medoc. Por entre las murallas formadas por montones de esqueletos, mezclados con barriles y toneles, llegamos a los más profundos recintos de las catacumbas. Me detuve de nuevo, esta vez me atreví a coger a Fortunato de un brazo, más arriba del codo.
-El salitre -le dije-. Vea usted cómo va aumentando. Como si fuera musgo, cuelga de las bóvedas. Ahora estamos bajo el lecho del río. Las gotas de humedad se filtran por entre los huesos. Venga usted. Volvamos antes de que sea muy tarde. Esa tos…
-No es nada -dijo-. Continuemos. Pero primero echemos otro traguito de medoc.
Rompí un frasco de vino de De Grave y se lo ofrecí. Lo vació de un trago. Sus ojos llamearon con ardiente fuego. Se echó a reír y tiró la botella al aire con un ademán que no pude comprender.
Le miré sorprendido. El repitió el movimiento, un movimiento grotesco.
-¿No comprende usted? -preguntó.
-No -le contesté.
-Entonces, ¿no es usted de la hermandad?
-¿Cómo?
-¿No pertenece usted a la masonería?
-Sí, sí -dije-; sí, sí.
-¿Usted? ¡Imposible! ¿Un masón?
-Un masón -repliqué.
-A ver, un signo -dijo.
-Éste -le contesté, sacando de debajo de mi roquelaire una paleta de albañil.
-Usted bromea -dijo, retrocediéndo unos pasos-. Pero, en fin, vamos por el amontillado.
-Bien -dije, guardando la herramienta bajo la capa y ofreciéndole de nuevo mi brazo.
Apoyóse pesadamente en él y seguimos nuestro camino en busca del amontillado. Pasamos por debajo de una serie de bajísimas bóvedas, bajamos, avanzamos luego, descendimos después y llegamos a una profunda cripta, donde la impureza del aire hacía enrojecer más que brillar nuestras antorchas. En lo más apartado de la cripta descubríase otra menos espaciosa. En sus paredes habían sido alineados restos humanos de los que se amontonaban en la cueva de encima de nosotros, tal como en las grandes catacumbas de París.
Tres lados de aquella cripta interior estaban también adornados del mismo modo. Del cuarto habían sido retirados los huesos y yacían esparcidos por el suelo, formando en un rincón un montón de cierta altura. Dentro de la pared, que había quedado así descubierta por el desprendimiento de los huesos, veíase todavía otro recinto interior, de unos cuatro pies de profundidad y tres de anchura, y con una altura de seis o siete. No parecía haber sido construido para un uso determinado, sino que formaba sencillamente un hueco entre dos de los enormes pilares que servían de apoyo a la bóveda de las catacumbas, y se apoyaba en una de las paredes de granito macizo que las circundaban.
En vano, Fortunato, levantando su antorcha casi consumida, trataba de penetrar la profundidad de aquel recinto. La débil luz nos impedía distinguir el fondo.
-Adelántese -le dije-. Ahí está el amontillado. Si aquí estuviera Luchesi…
-Es un ignorante -interrumpió mi amigo, avanzando con inseguro paso y seguido inmediatamente por mí.
En un momento llegó al fondo del nicho, y, al hallar interrumpido su paso por la roca, se detuvo atónito y perplejo. Un momento después había yo conseguido encadenarlo al granito. Había en su superficie dos argollas de hierro, separadas horizontalmente una de otra por unos dos pies. Rodear su cintura con los eslabones, para sujetarlo, fue cuestión de pocos segundos. Estaba demasiado aturdido para ofrecerme resistencia. Saqué la llave y retrocedí, saliendo del recinto.
-Pase usted la mano por la pared -le dije-, y no podrá menos que sentir el salitre. Está, en efecto, muy húmeda. Permítame que le ruegue que regrese. ¿No? Entonces, no me queda más remedio que abandonarlo; pero debo antes prestarle algunos cuidados que están en mi mano.
-¡El amontillado! -exclamó mi amigo, que no había salido aún de su asombro.
-Cierto -repliqué-, el amontillado.
Y diciendo estas palabras, me atareé en aquel montón de huesos a que antes he aludido. Apartándolos a un lado no tardé en dejar al descubierto cierta cantidad de piedra de construcción y mortero. Con estos materiales y la ayuda de mi paleta, empecé activamente a tapar la entrada del nicho. Apenas había colocado al primer trozo de mi obra de albañilería, cuando me di cuenta de que la embriaguez de Fortunato se había disipado en gran parte. El primer indicio que tuve de ello fue un gemido apagado que salió de la profundidad del recinto. No era ya el grito de un hombre embriagado. Se produjo luego un largo y obstinado silencio. Encima de la primera hilada coloqué la segunda, la tercera y la cuarta. Y oí entonces las furiosas sacudidas de la cadena. El ruido se prolongó unos minutos, durante los cuales, para deleitarme con él, interrumpí mi tarea y me senté en cuclillas sobre los huesos. Cuando se apaciguó, por fin, aquel rechinamiento, cogí de nuevo la paleta y acabé sin interrupción las quinta, sexta y séptima hiladas. La pared se hallaba entonces a la altura de mi pecho. De nuevo me detuve, y, levantando la antorcha por encima de la obra que había ejecutado, dirigí la luz sobre la figura que se hallaba en el interior.
Una serie de fuertes y agudos gritos salió de repente de la garganta del hombre encadenado, como si quisiera rechazarme con violencia hacia atrás.
Durante un momento vacilé y me estremecí. Saqué mi espada y empecé a tirar estocadas por el interior del nicho. Pero un momento de reflexión bastó para tranquilizarme. Puse la mano sobre la maciza pared de piedra y respiré satisfecho. Volví a acercarme a la pared, y contesté entonces a los gritos de quien clamaba. Los repetí, los acompañé y los vencí en extensión y fuerza. Así lo hice, y el que gritaba acabó por callarse.
Ya era medianoche, y llegaba a su término mi trabajo. Había dado fin a las octava, novena y décima hiladas. Había terminado casi la totalidad de la oncena, y quedaba tan sólo una piedra que colocar y revocar. Tenía que luchar con su peso. Sólo parcialmente se colocaba en la posición necesaria. Pero entonces salió del nicho una risa ahogada, que me puso los pelos de punta. Se emitía con una voz tan triste, que con dificultad la identifiqué con la del noble Fortunato. La voz decía:
-¡Ja, ja, ja! ¡Je, je, je! ¡Buena broma, amigo, buena broma! ¡Lo que nos reiremos luego en el palazzo, ¡je, je, je!, a propósito de nuestro vino! ¡Je, je, je!
-El amontillado -dije.
-¡Je, je, je! Sí, el amontillado. Pero, ¿no se nos hace tarde? ¿No estarán esperándonos en el palazzo Lady Fortunato y los demás? Vámonos.
-Sí -dije-; vámonos ya.
-¡Por el amor de Dios, Montresor!
-Sí -dije-; por el amor de Dios.
En vano me esforcé en obtener respuesta a aquellas palabras. Me impacienté y llamé en alta voz:
-¡Fortunato!
No hubo respuesta, y volví a llamar.
-¡Fortunato!
Tampoco me contestaron. Introduje una antorcha por el orificio que quedaba y la dejé caer en el interior. Me contestó sólo un cascabeleo. Sentía una presión en el corazón, sin duda causada por la humedad de las catacumbas. Me apresuré a terminar mi trabajo. Con muchos esfuerzos coloqué en su sitio la última piedra y la cubrí con argamasa. Volví a levantar la antigua muralla de huesos contra la nueva pared. Durante medio siglo, nadie los ha tocado. In pace requiescat!

🟠 Lectura, gramática y sintaxis 1

I. COMPRENSIÓN LECTORA Y ANÁLISIS (Estilos A y B)

Recordá que:

  • En 7° grado, no solo vemos qué pasa, sino cómo se cuenta. Analizamos la ironía (decir lo contrario de lo que se siente) y el contexto.

  • El Antagonista es quien se opone al protagonista.

1. El título de nobleza de Fortunato y su traje de bufón (con cascabeles) funcionan como una ironía respecto a su destino fatal. Explicá con tus palabras: ¿Por qué es irónico que alguien vestido de "payaso" muera de una forma tan terrorífica?

2. Identificá el tipo de narrador. ¿Está dentro o fuera de la historia?

  • Ayuda: Si usa "Yo", es protagonista o testigo. Si usa "Él/Ellos", es omnisciente u observador.

3. Analizá la relación Protagonista-Antagonista. Aunque Montresor es quien cuenta la historia, ¿considerás que él es el "héroe" o el "villano"? Justificá tu respuesta usando una acción concreta del texto.

4. El texto no dice explícitamente cuál fue el "insulto" que Fortunato le hizo a Montresor. Basándote en la personalidad orgullosa de Montresor, inventá cuál podría haber sido esa ofensa .


II. REFLEXIÓN SOBRE LA LENGUA

Recordá que: 

  • Los Verboides son formas no conjugadas del verbo: Infinitivo (-ar, -er, -ir), Participio (-ado, -ido) y Gerundio (-ando, -endo)
  • Los Sustantivos Abstractos nombran ideas o sentimientos (ej: amor), no cosas materiales.

5.  Buscá en el texto o escribí un ejemplo de cada tipo de verboide relacionado con la construcción de la pared:

  • Un Infinitivo (nombre del verbo): __________________

  • Un Participio (adjetival): __________________

  • Un Gerundio (acción en proceso): __________________

6. La venganza de Montresor se basa en sentimientos. Transformá los siguientes adjetivos en Sustantivos Abstractos:

  • Húmedo Humedad.

  • Oscuro →_______________.

  • Triste _______________.

7. Vamos a unir ideas usando Oraciones Subordinadas. Completá la oración agregando una explicación que empiece con "que" o "donde":

  • Montresor llevó a su amigo a las catacumbas, donde... ___________________________________________________.

8. Para no repetir "Fortunato" todo el tiempo, usá pronombres (lo, le, él). Reescribí esta oración evitando la repetición:

  • "Montresor encadenó a Fortunato y luego gritó a Fortunato."

  • Tu versión: ___________________________________________________.

III. PRODUCCIÓN ESCRITA

Recordá que: 

  • En 7° escribimos textos Argumentativos: hay que opinar y dar pruebas (evidencia)
  • El Modo Subjuntivo expresa duda, deseo o posibilidad (ej: "Ojalá grite").

9. Imaginá que sos el abogado defensor de Montresor. Escribí un párrafo breve defendiéndolo. Debés incluir al menos un dato (hecho del cuento) y una justificación de por qué actuó así.

10. Escribí dos oraciones que podría pensar Fortunato mientras está encadenado, usando el Modo Subjuntivo (deseo o posibilidad).

  • Ejemplo: ¡Ojalá alguien me escuche!

  • 1: ___________________________________________________

  • 2: ___________________________________________________

11. Buscá en el texto o en el diccionario un sinónimo para "muro" y un antónimo para "ruido".

  • Sinónimo de Muro: _____________

  • Antónimo de Ruido: _____________

12. Revisión de escritura. El siguiente texto tiene un problema de ambigüedad. Corregilo para que se entienda quién tenía la antorcha.

  • Texto confuso: "Montresor miró a Fortunato con la antorcha en la mano." (¿De quién es la mano?).

  • Texto corregido: ___________________________________________________.


🟣 Lectura, gramática y sintaxis 2

I. COMPRENSIÓN LECTORA Y ANÁLISIS LITERARIO

1. Contexto y Atmósfera El cuento presenta un fuerte contraste de escenarios. Describí brevemente cómo es el ambiente del "Carnaval" y cómo es el de las "Catacumbas". Explicá qué efecto busca generar el autor al llevar a los personajes de un lugar ruidoso y festivo a uno silencioso y mortal.

2. La voz del narrador Determiná qué tipo de narrador presenta el texto (Omnisciente, Testigo o Protagonista). Justificá tu elección transcribiendo una oración donde se evidencie la persona gramatical utilizada.

3. La Ironía En 7° grado analizamos la ironía como recurso literario. Explicá el significado del nombre "Fortunato" y por qué resulta irónico considerando el final que tiene el personaje en la historia.

4. Evolución de los personajes Rastreá en el texto los diálogos de Fortunato. Explicá cómo cambia su forma de hablar desde el comienzo (cuando está en el carnaval) hasta el momento final en el nicho. ¿Qué emociones demuestran sus últimas palabras?.

II. REFLEXIÓN SOBRE LA LENGUA Y GRAMÁTICA

5. Formación de palabras  A partir de los siguientes adjetivos que describen la atmósfera del cuento, formá los Sustantivos Abstractos correspondientes:

  • Oscuro ______________

  • Húmedo → ______________

  • Silencioso → ______________

  • Leal → ______________

6. Los Verboides 

Leé la siguiente oración: "Habiendo encadenado a mi amigo, procedí a cerrar la entrada".

Identificá y clasificá las formas no conjugadas (verboides) presentes en la frase:

  • Participio: ______________

  • Gerundio: ______________

  • Infinitivo: ______________.

7. Sintaxis y Subordinación 

Uní las siguientes dos oraciones simples para formar una oración compleja utilizando un subordinante de tiempo (cuando, mientras, apenas) o de causa (porque, ya que).

  • Oración 1: Montresor colocaba los ladrillos.

  • Oración 2: Fortunato gritaba desesperado.

  • Producción: __________________________________________________________.

8. Cohesión y Pronombres  El siguiente fragmento repite innecesariamente al sujeto. Reescribilo utilizando pronombres personales (lo, le, él) o sujetos tácitos para mejorar la cohesión.

  • "Montresor llamó a Fortunato. Fortunato no respondió a Montresor. Entonces Montresor buscó a Fortunato en la oscuridad."

9. Ambigüedad  Analizá la siguiente frase ambigua: "Vi a Fortunato bajando la escalera". Explicá: ¿Quién bajaba la escalera, el narrador o Fortunato? Reescribí la oración dos veces para que en cada una quede claro un sentido distinto.

III. PRODUCCIÓN ESCRITA

10. Argumentación y Punto de vista  Escribí un párrafo breve de opinión asumiendo la postura de un investigador policial. ¿Fue un crimen perfecto? Argumentá tu respuesta utilizando al menos dos pruebas extraídas del cuento.

11. Uso del Modo Subjuntivo Imaginá que Fortunato logra escribir una nota de auxilio antes de morir. Redactá esa nota utilizando tres verbos en Modo Subjuntivo para expresar deseo o duda (Ej: "Ojalá alguien encuentre...", "Quizás sea...").

12. Escritura con restricciones  Redactá el copete de una noticia sobre el hallazgo de los restos. Debés incluir obligatoriamente una Cita de Autoridad (testimonio de un experto) utilizando el estilo directo (comillas).


🟢 Lectura, gramática y sintaxis 3

I. LECTURA CRÍTICA Y ANÁLISIS DEL DISCURSO

Objetivo: Analizar la ironía, la psicología de los personajes y la estructura narrativa.

1. La Ironía Situacional En 7° grado analizamos cómo el autor usa la ironía y el sarcasmo para generar efectos estéticos.

  • Consigna: Explicá la ironía detrás del disfraz de Fortunato (bufón con cascabeles) en contraste con la situación que vive. ¿Cómo utiliza Poe este elemento para resaltar el horror de la escena final?

2. El Pacto de Lectura y el Narrador Sabemos que el narrador es protagonista. Sin embargo, en este nivel debemos cuestionar su fiabilidad.

  • Consigna: ¿Podemos confiar ciegamente en la versión de los hechos que da Montresor? Buscá en el primer párrafo una frase que demuestre su subjetividad extrema y explicá por qué un lector atento debería dudar de sus motivos.

3. Psicología y Contexto 

El texto menciona el lema familiar: "Nemo me impune lacessit" (Nadie me ofende impunemente).

  • Consigna: Relacioná este lema con la "evolución profunda del personaje". ¿Montresor actúa por locura momentánea o por un mandato familiar y cultural? Justificá tu respuesta con una acción concreta del relato.

4. Polifonía y Diálogo

Analizá el diálogo sobre la masonería.

  • Consigna: Cuando Fortunato pregunta por el "signo" de los masones, Montresor muestra una pala de albañil. Explicá el doble sentido de este gesto: ¿Qué significa para Fortunato (en broma) y qué significa realmente para los planes de Montresor?

II. REFLEXIÓN GRAMATICAL Y NORMATIVA

Objetivo: Manipular sintaxis compleja (subordinación), verboides y resolver ambigüedades.

5. Sintaxis Compleja:  Las oraciones subordinadas permiten establecer relaciones lógicas avanzadas.

  • Consigna: Transformá las siguientes dos oraciones simples en una sola oración compleja, utilizando un encabezador subordinante que se indica entre paréntesis. Realizá los cambios necesarios para mantener la coherencia.

    • Oración A: El nitrato cuelga de las bóvedas.

    • Oración B: Las bóvedas son muy húmedas.

    • (Utilizar pronombre relativo "donde" o "en las cuales"): __________________

6. Uso de Verboides  Los verboides (Infinitivo, Participio, Gerundio) cumplen funciones sintácticas específicas.

  • Consigna: En la frase "Escuché el sonido de las cadenas siendo sacudidas", identificá el gerundio. Luego, reescribí la oración eliminando ese gerundio y reemplazándolo por una forma conjugada o un adjetivo, manteniendo el sentido original.

7. Resolución de Ambigüedad  La ambigüedad sintáctica es un problema frecuente en la escritura compleja.

  • Consigna: Analizá la siguiente frase ambigua: "Montresor encontró a su enemigo en el carnaval con la máscara puesta".

    • Opción A: Explicá los dos posibles sentidos (¿Quién tiene la máscara?).

    • Opción B: Reescribila para que quede claro que la máscara la tenía Montresor.

8. Morfología y Formación de Palabras (Estilo A - Repaso 5°) Repaso de derivación morfológica.

  • Consigna: El texto describe una atmósfera opresiva. Extraé tres adjetivos calificativos del texto y transformalos en Sustantivos Abstractos.

    • Ejemplo: Oscuro Oscuridad.

      1. ____________ → ____________

      1. ____________ → ____________

      1. ____________ → ____________

9. Cohesión Léxica y Gramatical  Uso de recursos de cohesión para evitar repeticiones.

  • Consigna: El siguiente párrafo es repetitivo. Mejoralo utilizando elipsis (suprimir lo obvio) y sinónimos o hiperónimos (palabras generales) para referirte a "la pared".

    • Texto: "Puse la última piedra en la pared. La pared ya estaba casi terminada. Miré la pared con satisfacción y la pared quedó sellada para siempre."

III. PRODUCCIÓN ESCRITA

10. Escritura Argumentativa En 7° grado producimos textos de opinión fundamentada.

  • Consigna: Escribí una Carta de Lectores breve (5 líneas) dirigida a un diario de la época, opinando sobre la desaparición de Fortunato. Tu texto debe incluir:

    1. Una tesis (tu opinión sobre qué le pasó).

    2. Un argumento basado en los hechos (evidencia).

    3. Un conector de oposición (sin embargo / no obstante).

11. El Modo Subjuntivo en la Narración El modo subjuntivo expresa la subjetividad, duda o deseo, fundamental para el paradigma verbal completo de 7°.

  • Consigna: Escribí los pensamientos finales de Fortunato utilizando obligatoriamente tres verbos en Modo Subjuntivo para expresar sus deseos imposibles. (Ej: quisiera, oyera, tuviera).

12. Parodia y Actualización Generación de ideas y formatos actuales.

  • Consigna: Imaginá que Montresor es un usuario de redes sociales actual. Escribí el "posteo" que subiría después de cometer el crimen, usando un tono irónico y un "hashtag" que resuma su lema familiar.

    • Restricción: No podés confesar el crimen explícitamente, debe ser sutil (lectura entre líneas).


Actividad express - Multiple Choice

BLOQUE 1: COMPRENSIÓN Y LITERATURA (Estilos A y B)

1.  El personaje se llama "Fortunato" y está vestido de bufón con cascabeles. ¿Por qué esto se considera una ironía en el cuento?

  • [  ] A) Porque era un hombre muy adinerado y alegre.

  • [  ] B) Porque su nombre sugiere "suerte" y su traje es festivo, pero su destino es desgraciado y mortal.

  • [  ] C) Porque a Montresor le gustaban los payasos y quería hacerle un homenaje.

2. Leé la frase: "Soporté las mil injurias de Fortunato lo mejor que pude". ¿Qué tipo de narrador presenta el texto?

  • [ ] A) Narrador Omnisciente (Sabe todo lo que piensan todos).

  • [ ] B) Narrador Testigo (Mira lo que pasa pero no participa).

  • [ ] C) Narrador Protagonista (Cuenta su propia historia en primera persona).

3.  Montresor dice a sus sirvientes que él no volverá hasta la mañana siguiente y les prohíbe salir. ¿Cuál es su verdadera intención?

  • [  ] A) Quería darles la noche libre para que disfruten el carnaval.

  • [  ] B) Sabía que, al prohibirles salir, ellos se escaparían apenas él se fuera, dejándolo solo.

  • [  ] C) Tenía miedo de que entraran ladrones a la casa vacía.

4. Fortunato repite varias veces "¡Amontillado!" mientras caminan. ¿Qué demuestra esta repetición sobre su estado?

  • [ ] A) Que es un experto que solo quiere catar el vino (Obsesión/Ingenuidad).

  • [ ] B) Que sospecha de Montresor y quiere huir.

  • [ ] C) Que está intentando asustar a Montresor con gritos.

BLOQUE 2: GRAMÁTICA Y SINTAXIS 

5. El ambiente de las catacumbas es "húmedo". ¿Cuál es el Sustantivo Abstracto derivado de ese adjetivo?

  • [  ] A) Humedecer.

  • [  ] B) Humedad.

  • [  ] C) Humentación.

6. En la oración "El hombre, temblando de miedo, retrocedió", ¿qué clase de palabra es "temblando"?

  • [ ] A) Un verbo conjugado en pasado.

  • [ ] B) Un Participio (función adjetiva).

  • [ ] C) Un Gerundio (verboide de acción en proceso).

7. "Montresor llevó a Fortunato al nicho y le mostró la pared". ¿A quién refiere el pronombre "le"?

  • [ ] A) A Montresor.

  • [ ] B) A Fortunato.

  • [ ] C) A la pared.

8. Elegí la opción que une las dos oraciones usando correctamente una Subordinada Causal. Oraciones: Montresor odiaba a Fortunato. Montresor planeó una venganza.

  • [ ] A) Montresor odiaba a Fortunato, pero planeó una venganza.

  • [ ] B) Como Montresor odiaba a Fortunato, planeó una venganza.

  • [ ] C) Montresor planeó una venganza para odiar a Fortunato.

9.¿Cuál de las siguientes oraciones tiene un error de ambigüedad (no se entiende quién hace qué)?

  • [ ] A) Montresor encadenó a su amigo rápidamente.

  • [ ] B) Vi a Fortunato entrando al túnel con mis propios ojos.

  • [ ] C) El asesino atrapó a la víctima en su casa. (¿En la casa de quién?).

BLOQUE 3: NORMATIVA Y PRODUCCIÓN

10. Marcá la opción que transforma correctamente esta oración a Voz Pasiva: Activa: "Montresor colocó la última piedra."

  • [ ] A) La última piedra fue colocada por Montresor.

  • [ ] B) Montresor había colocado la última piedra.

  • [ ] C) La última piedra colocó a Montresor.

11. Completá la frase con el verbo en Modo Subjuntivo para expresar un deseo: "Ojalá nadie _______ nuestros gritos."

  • [ ] A) oye.

  • [ ] B) oyera.

  • [ ] C) oyó.

12. Elegí el antónimo más adecuado para "Ruido" en el contexto de una biblioteca o una cripta.

  • [ ] A) Sonido.

  • [ ] B) Alboroto.

  • [ ] C) Silencio.