Presionar ▸ Abrir para desplegar la ficha o ↗️ para editarla

Marcar la casilla y luego 📋 para copiar la actividad o 🖨️ para imprimir o exportar a .PDF

En esta ficha, se presentan tres niveles de organización de consignas que abordan el texto con similar profundidad pero de distintas dificultad. En la Opción 1 están presentadas todas las preguntas en múltiple choice, tres opciones de ordenamiento y seis errores de ortografía en la actividad final. Las opciones 2 y 3 aumentan las respuestas de desarrollo, de ordenamiento y la cantidad de errores en la última actividad, además de intensificar la dificultad.
Se pueden hacer grupos con distinto grado de apropiación en relación a la comprensión de textos y presentar las diferentes actividades.
Considerando la extensión de este cuento se dividió en 2 y cada parte tiene sus tres niveles y sus rúbricas.

Parte 1 - Rúbrica
Parte 1 - Planilla para cargar datos
Parte 2 - Rúbrica
Parte 2 - Planilla para cargar datos
Cuento - Parte 1

La abeja haragana - Parte 1 - Horacio Quiroga

Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.

Era, pues, una abeja haragana. Todas las mañanas, apenas el sol calentaba el aire, la abejita se asomaba a la puerta de la colmena, veía que hacía buen tiempo, se peinaba con las patas, como hacen las moscas, y echaba entonces a volar, muy contenta del lindo día. Zumbaba muerta de gusto de flor en flor, entraba en la colmena, volvía a salir, y así se lo pasaba todo el día mientras las otras abejas se mataban trabajando para llenar la colmena de miel, porque la miel es el alimento de las abejas recién nacidas.

Como las abejas son muy serias, comenzaron a disgustarse con el proceder de la hermana haragana. En la puerta de las colmenas hay siempre unas cuantas abejas que están de guardia para cuidar que no entren bichos en la colmena. Estas abejas suelen ser muy viejas, con gran experiencia de la vida y tienen el lomo pelado porque han perdido todos los pelos de rozar contra la puerta de la colmena.

Un día, pues, detuvieron a la abeja haragana cuando iba a entrar,diciéndole:

-Compañera: es necesario que trabajes, porque las abejas debemostrabajar.

La abejita contestó:

-Yo ando todo el día volando, y me canso mucho.

-No es cuestión de que te canses mucho -respondieron-, sino deque trabajes un poco. Es la primera advertencia que te hacemos.

Y diciendo así la dejaron pasar.

Pero la abeja haragana no se corregía. De modo que a la tardesiguiente las abejas que estaban de guardia le dijeron:

-Hay que trabajar, hermana.

Y ella respondió enseguida:

-¡Uno de estos días lo voy a hacer!

-No es cuestión de que lo hagas uno de estos días -le respondieron-sino mañana mismo. Acuérdate de esto.

Y la dejaron pasar.

Al anochecer siguiente se repitió la misma cosa. Antes de que ledijeran nada, la abejita exclamó:

-¡Sí, sí hermanas! ¡Ya me acuerdo de lo que he prometido!

-No es cuestión de que te acuerdes de lo prometido -lerespondieron-, sino de que trabajes. Hoy es 19 de abril. Pues bien:trata de que mañana, 20, hayas traído una gota siquiera de miel. Yahora, pasa.

Y diciendo esto, se apartaron para dejarla entrar.

Pero el 20 de abril pasó en vano como todos los demás. Con ladiferencia de que al caer el sol el tiempo se descompuso y comenzóa soplar un viento frío.

La abejita haragana voló apresurada hacia su colmena, pensandoen lo calentito que estaría allí dentro. Pero cuando quiso entrar,las abejas que estaban de guardia se lo impidieron.

-¡No se entra! -le dijeron fríamente.

-¡Yo quiero entrar! -clamó la abejita-. Esta es mi colmena.

-Esta es la colmena de unas pobres abejas trabajadoras -le contestaron las otras-. No hay entrada para las haraganas.

-¡Mañana sin falta voy a trabajar! -insistió la abejita.

-No hay mañana para las que no trabajan -respondieron las abejas,que saben mucha filosofía.

Y diciendo esto la empujaron afuera.

La abejita, sin saber qué hacer, voló un rato aún; pero ya la nochecaía y se veía apenas. Quiso cogerse de una hoja, y cayó al suelo. Tenía el cuerpo entumecido por el aire frío, y no podía volar más.

Arrastrándose entonces por el suelo, trepando y bajando de los palitos y piedritas, que le parecían montañas, llegó a la puerta de la colmena, a tiempo que comenzaban a caer frías gotas de lluvia.

-¡Ay, mi Dios! -clamó desamparada-. Va a llover, y me voy a morirde frío.

Y tentó a entrar en la colmena.

Pero de nuevo le cerraron el paso.

-¡Perdón! -gimió la abeja-. ¡Déjenme entrar!

-Ya es tarde -le respondieron.

-¡Por favor, hermanas! ¡Tengo sueño!

-Es más tarde aún.

-¡Compañeras, por piedad! ¡Tengo frío!

-Imposible.

-¡Por última vez! ¡Me voy a morir!

Entonces le dijeron:

-No, no morirás. Aprenderás en una sola noche lo que es el descansoganado con el trabajo. Vete.

Y la echaron.


Opción 1
  1. ¿Qué aseguraban los falsos tejedores sobre la tela que podían fabricar?

A. Que solamente el emperador podría verla.
B. Que sería invisible para quienes no merecieran su cargo o fueran tontos.
C. Que cambiaría de color según quien la mirara.
D. Que estaría hecha solamente con hilo de oro.

  1. El texto dice que el emperador “decidió enviar a su ministro más honesto a inspeccionar”. ¿A quién se refiere la palabra “su”?

A. A uno de los tejedores.
B. Al ministro.
C. Al emperador.
D. Al funcionario.

  1. ¿Por qué el ministro dijo que la tela era hermosa aunque no veía nada?

A. Porque finalmente logró verla.
B. Porque los tejedores le explicaron cómo era.
C. Porque quería quedarse con la tela.
D. Porque temía que pensaran que era tonto o que no servía para su cargo.

  1. ¿Quién piensa: “¿Seré tonto acaso? ¿Es posible que sea inútil para el cargo que ocupo?”?

A. El emperador.
B. El ministro.
C. Uno de los falsos tejedores.
D. El maestro de ceremonias.

  1. ¿Por qué los aldeanos elogiaban el traje durante el desfile aunque ninguno podía verlo?

A. Porque no querían que los consideraran tontos o incapaces.
B. Porque realmente veían una tela muy fina.
C. Porque el emperador les había ordenado elogiarlo.
D. Porque los tejedores estaban entre la multitud.

  1. Numerá los hechos del 1 al 3 según el orden en que suceden en el relato.

___ Un niño dice que el emperador está desnudo.

___ Los dos pícaros llegan al reino y se presentan como tejedores.

___ El ministro regresa y le dice al emperador que la tela es extraordinaria.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este texto y tuvo 6 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

El enperador quería un traje especial. Los pícaros prometieron acer una tela maravillosa. El ministro abía dicho que podía verla. El canbio de actitud de todos permitió que el engaño continuara. Al final, el emperador siguió arogante por las calles del rreino.

Descargar PDF


Opción 2
  1. ¿Qué les exigieron los falsos tejedores al emperador para realizar su trabajo y qué hicieron realmente con esos materiales?
  2. Leé este fragmento:

“Al igual que el ministro, el funcionario nada pudo ver, puesto que en el telar no había nada. Y también se preocupó por su propia inteligencia. Así que decidió elogiar la tela que no veía y le informó al emperador que se trataba de una maravilla inigualable.”

¿Quién es el sujeto que no aparece escrito de “decidió” e “informó”? ¿A qué se refiere la expresión “la tela que no veía”?

  1. El emperador estaba ansioso por conocer cómo marchaba el trabajo, pero primero decidió enviar a su ministro en lugar de ir personalmente. ¿Por qué pudo haber tomado esa decisión? Explicá utilizando información del texto.
  2. El ministro piensa: “¿Seré tonto acaso? ¿Es posible que sea inútil para el cargo que ocupo?”, pero luego exclama que la tela es lo más hermoso que ha visto. Explicá qué diferencia hay entre lo que piensa y lo que dice y por qué actúa de esa manera.
  3. ¿Por qué el segundo funcionario termina actuando de una manera semejante al ministro?

A. Porque los tejedores lo amenazan.
B. Porque el ministro le había ordenado mentir.
C. Porque teme que no ver la tela demuestre que es poco inteligente.
D. Porque quiere recibir parte del oro.

  1. ¿Qué hecho provoca que la muchedumbre deje de elogiar el supuesto traje?

A. Los falsos tejedores abandonan el reino.
B. El emperador reconoce públicamente que está desnudo.
C. El ministro confiesa que nunca vio la tela.
D. Un niño dice que el emperador está desnudo.

  1. Ordená los cuatro acontecimientos según aparecen en la narración.

___ El emperador visita personalmente la sala donde supuestamente se está tejiendo la tela.

___ Los falsos tejedores reciben dinero, seda e hilo de oro y simulan trabajar.

___ Un niño señala que el emperador está desnudo.

___ El ministro visita el taller y luego elogia la supuesta tela ante el emperador.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este resumen y tuvo 8 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

El enperador decidió acer el encargo. El ministro abía ido primero al taller y después contó maravillas sobre la tela. El canbio no llegó enseguida: más tarde, el emperador había emviado a otro funcionario. Los vribones siguieron fingiendo hasta el desfile. Finalmente, el puevlo supo la verdad, aunque el emperador continuó arogante.

Descargar PDF


Opción 3
  1. Explicá cómo los falsos tejedores consiguen sostener el engaño desde que llegan al reino hasta que comienza el desfile. Tené en cuenta tanto lo que inventan sobre la tela como las reacciones de los demás personajes.
  2. A lo largo del texto, los mismos personajes son llamados “dos pícaros”, “falsos tejedores”, “estafadores”, “tramposos”, “embaucadores”, “bribones”, “bandidos” y “villanos”. Explicá a quiénes se refieren todas estas expresiones y qué efecto produce utilizar diferentes maneras de nombrarlos.
  3. El ministro, el segundo funcionario, el emperador y los aldeanos afirman ver o admirar algo que en realidad no ven. ¿Qué temor comparten? Explicá cómo ese temor permite que el engaño continúe durante tanto tiempo.
  4. Compará lo que el emperador piensa cuando observa el telar vacío con lo que dice inmediatamente después en voz alta. ¿Qué permite descubrir este contraste acerca del personaje y de la situación en la que se encuentra?
  5. ¿Por qué las palabras del niño logran cambiar la reacción de toda la muchedumbre, cuando antes nadie se había atrevido a decir que el emperador estaba desnudo? Explicá tu interpretación a partir de lo ocurrido anteriormente.
  6. Al final, el emperador sabe que el pueblo tiene razón, pero continúa el desfile “con mayor arrogancia que antes y con la frente bien alta”. ¿Qué muestra esta decisión sobre su manera de enfrentar la verdad? Justificá tu respuesta relacionando este final con su conducta anterior.
  7. Ordená los seis acontecimientos según la secuencia del relato.

___ El emperador visita el taller y también finge que puede ver la tela.

___ Los pícaros aseguran que la tela es invisible para los tontos o para quienes no merecen su cargo.

___ Un niño dice que el emperador está desnudo y la muchedumbre termina repitiéndolo.

___ El ministro no ve nada, pero regresa diciendo que la tela es extraordinaria.

___ Los falsos tejedores simulan vestir al emperador y comienza el desfile.

___ Otro funcionario tampoco ve la tela, pero informa que es una maravilla.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este texto y tuvo 10 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

El enperador decidió acer el traje porque confiaba en la supuesta tela. Mientras los vribones simulavan trabajar, el ministro caminava por el taller sin ver nada y temía parecer inutil. Más tarde, el emperador había emviado a otro funcionario. El puevlo elogió el traje hasta que un niño dijo la verdad. El emperador, despues de escucharlo, siguió arogante.

Descargar PDF


Cuento - Parte 2

Entonces, temblando de frío, con las alas mojadas y tropezando,la abeja se arrastró, se arrastró hasta que de pronto rodó por un agujero: cayó rodando, mejor dicho, al fondo de una caverna.

Creyó que no iba a concluir nunca de bajar. Al fin llegó al fondo,y se halló bruscamente ante una víbora, una culebra verde de lomo color amarillo, que la miraba enroscada y presta a lanzarse sobre ella.

En verdad, aquella caverna era el hueco de un árbol que habían trasplantado hacía tiempo, y que la culebra había elegido de guarida.

Las culebras comen abejas, que les gustan mucho. Por esto la abejita,al encontrarse ante su enemiga, murmuró cerrando los ojos:

-¡Adiós mi vida! Esta es la última hora que yo veo la luz.

Pero con gran sorpresa suya, la culebra no solamente no la devoró sino que le dijo:

-¿Qué tal, abejita? No has de ser muy trabajadora para estar aquí a estas horas.

-Es cierto -murmuró la abeja-. No trabajo, y yo tengo la culpa.

-Siendo así -agregó la culebra, burlona-, voy a quitar del mundo aun mal bicho como tú. Te voy a comer, abeja.

La abeja, temblando, exclamó entonces:

-¡No es justo eso, no es justo! No es justo que usted me coma porque es más fuerte que yo. Los hombres saben lo que es justicia.

-¡Ah, ah! -exclamó la culebra, enroscándose ligero-. ¿Tú conoces bien a los hombres? ¿Tú crees que los hombres que les quitan la miel a ustedes son más justos, grandísima tonta?

-No, no es por eso que nos quitan la miel -respondió la abeja.

-¿Y por qué, entonces?

-Porque son más inteligentes.

Así dijo la abejita. Pero la culebra se echó a reír, exclamando:

-¡Bueno! Con justicia o sin ella, te voy a comer; apróntate.

Y se echó atrás, para lanzarse sobre la abeja. Pero esta exclamó:

-Usted hace eso porque es menos inteligente que yo.

-¿Yo menos inteligente que tú, mosca? -se rió la culebra.

-Así es -afirmó la abeja.

-Pues bien -dijo la culebra-, vamos a verlo. Vamos a hacer dos pruebas. La que haga la prueba más rara, esa gana. Si gano yo, te como.

-¿Y si gano yo? -preguntó la abejita.

-Si ganas tú -repuso su enemiga-, tienes el derecho de pasar la noche aquí hasta que sea de día. ¿Te conviene?

-Aceptado -contestó la abeja.

La culebra se echó a reír de nuevo, porque se le había ocurrido una cosa que jamás podría hacer una abeja. Y he aquí lo que hizo:

Salió un instante afuera, tan velozmente que la abeja no tuvo tiempo de nada. Y volvió trayendo una cápsula de semillas de eucalipto, de un eucalipto que estaba al lado de la colmena y que le daba sombra.

Los muchachos hacen bailar como trompos esas cápsulas, y les llaman trompitos de eucalipto.

-Eso es lo que voy a hacer -dijo la culebra-. ¡Fíjate bien, atención!

Y arrollando vivamente la cola alrededor del trompito como un piolín la desenvolvió a toda velocidad, con tanta rapidez que el trompito quedó bailando y zumbando como un loco.

La culebra se reía, y con mucha razón, porque jamás una abeja ha hecho ni podrá hacer bailar a un trompito. Pero cuando el trompito, que se había quedado dormido zumbando, como les pasa a los trompos de naranjo, cayó por fin al suelo, la abeja dijo:

-Esa prueba es muy linda, y yo nunca podré hacer eso.

-Entonces, te como -exclamó la culebra.

-¡Un momento! Yo no puedo hacer eso; pero hago una cosa que nadie hace.

-¿Qué es eso?

-Desaparecer.

-¿Cómo? -exclamó la culebra, dando un salto de sorpresa-.¿Desaparecer sin salir de aquí?

-Sin salir de aquí.

-¿Y sin esconderte en la tierra?

-Sin esconderme en la tierra.

-Pues bien, ¡hazlo! Y si no lo haces, te como enseguida -dijo la culebra.

El caso es que mientras el trompito bailaba, la abeja había tenido tiempo de examinar la caverna y había visto una plantita que crecía allí. Era un arbustillo, casi un yuyito, con grandes hojas del tamaño de una moneda de dos centavos.

La abeja se arrimó a la plantita, teniendo cuidado de no tocarla, y dijo así:

-Ahora me toca a mí, señora Culebra. Me va a hacer el favor de darse vuelta y contar hasta tres. Cuando diga «tres», búsqueme por todas partes, ¡ya no estaré más!

Y así pasó, en efecto. La culebra dijo rápidamente: «uno… dos… tres», y se volvió y abrió la boca cuan grande era, de sorpresa: allí no había nadie. Miró arriba, abajo, a todos lados, recorrió los rincones, la plantita, tanteó todo con la lengua. Inútil: la abeja había desaparecido.

La culebra comprendió entonces que si su prueba del trompito era muy buena, la prueba de la abeja era simplemente extraordinaria. ¿Qué se había hecho? ¿Dónde estaba? No había modo de hallarla.

-¡Bueno! -exclamó por fin-. Me doy por vencida. ¿Dónde estás?

Una voz que apenas se oía -la voz de la abejita- salió del medio de la cueva.

-¿No me vas a hacer nada? -dijo la voz-. ¿Puedo contar con tu juramento?

-Sí -respondió la culebra-. Te lo juro. ¿Dónde estás?

-Aquí -respondió la abejita, apareciendo súbitamente de entre una hoja cerrada de la plantita.

¿Qué había pasado? Una cosa muy sencilla: la plantita en cuestión era una sensitiva, muy común también aquí en Buenos Aires, y que tiene la particularidad de que sus hojas se cierran al menor contacto. Solamente que esta aventura pasaba en Misiones, donde la vegetación es muy rica, y por lo tanto muy grandes las hojas de las sensitivas. De aquí que al contacto de la abeja, las hojas se cerraran, ocultando completamente al insecto.

La inteligencia de la culebra no había alcanzado nunca a darse cuenta de este fenómeno; pero la abeja lo había observado, y se aprovechaba de él para salvar su vida.

La culebra no dijo nada, pero quedó muy irritada con su derrota, tanto que la abeja pasó toda la noche recordando a su enemiga la promesa que había hecho de respetarla. Fue una noche larga, interminable, que las dos pasaron arrimadas contra la pared más alta de la caverna, porque la tormenta se había desencadenado, y el agua entraba como un río adentro.

Hacía mucho frío, además, y adentro reinaba la oscuridad más completa. De cuando en cuando la culebra sentía impulsos de lanzarse sobre la abeja, y esta creía entonces llegado el término de su vida.

Nunca, jamás, creyó la abejita que una noche podría ser tan fría, tan larga, tan horrible. Recordaba su vida anterior, durmiendo noche tras noche en la colmena, bien calentita, y lloraba entonces en silencio.

Cuando llegó el día, y salió el sol, porque el tiempo se había compuesto, la abejita voló y lloró otra vez en silencio ante la puerta de la colmena hecha por el esfuerzo de la familia. Las abejas de guardia la dejaron pasar sin decirle nada, porque comprendieron que la que volvía no era la paseandera haragana, sino una abeja que había hecho en solo una noche un duro aprendizaje de la vida.

Así fue, en efecto. En adelante, ninguna como ella recogió tanto polen ni fabricó tanta miel. Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban:

-No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes. Yo usé una sola vez de mi inteligencia, y fue para salvar mi vida. No habría necesitado de ese esfuerzo, si hubiera trabajado como todas. Me he cansado tanto volando de aquí para allá, como trabajando. Lo que me faltaba era la noción del deber, que adquirí aquella noche.

“Trabajen, compañeras, pensando que el fin a que tienden nuestros esfuerzos -la felicidad de todos- es muy superior a la fatiga de cada uno. A esto los hombres llaman ideal, y tienen razón. No hay otra filosofía en la vida de un hombre y de una abeja.”

FIN


opción 1 - parte 2
  1. ¿Qué era en realidad la caverna donde cayó la abeja?

A. Una cueva construida debajo de la colmena.
B. El hueco de un árbol trasplantado que la culebra usaba como guarida.
C. Un agujero hecho por los muchachos.
D. Una madriguera abandonada por otros animales.

  1. En el fragmento “Si ganas tú —repuso su enemiga—, tienes el derecho de pasar la noche aquí”, ¿a quién se refiere la expresión “su enemiga”?

A. A una abeja de guardia.
B. A la plantita sensitiva.
C. A la culebra.
D. A otra abeja.

  1. ¿Por qué la abeja le dijo a la culebra que era menos inteligente que ella?

A. Porque buscaba una oportunidad para competir y salvar su vida.
B. Porque sabía que podía vencerla por la fuerza.
C. Porque quería que la culebra abandonara la caverna.
D. Porque quería quedarse con el trompito.

  1. ¿Quién dice: “No trabajo, y yo tengo la culpa”?

A. La culebra.
B. Una abeja de guardia.
C. El narrador.
D. La abeja.

  1. ¿Por qué las abejas de guardia la dejaron entrar a la colmena sin decirle nada cuando regresó?

A. Porque no reconocieron a la abeja.
B. Porque comprendieron que había cambiado después de lo vivido.
C. Porque habían olvidado por qué la habían echado.
D. Porque la culebra les había pedido que la dejaran pasar.

  1. Numerá los hechos del 1 al 3 según el orden en que suceden.

___ La abeja se oculta entre las hojas de la sensitiva.

___ Las abejas de guardia permiten que la abeja vuelva a entrar en la colmena.

___ La culebra hace bailar el trompito de eucalipto.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este texto y tuvo 6 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

la abeja cayó en una caverna y encontró una culebra. Tanbién comprendió que debía acer algo para salvarse. Después se escondió entre unas hojas y pudo rregresar a la colmena. Al amanecer, las guardianas la dejaron entrar porque abía aprendido una lección y enpezó a trabajar.

Descargar en pdf


Opción 2 - Parte 2
  1. Explicá en qué consistió la prueba que realizó la culebra y qué prueba realizó después la abeja para intentar salvarse.
  2. En el texto aparecen estas expresiones:

“Si ganas tú —repuso su enemiga—...”
“...comprendieron que la que volvía no era la paseandera haragana...”

¿A quién se refiere “su enemiga”? ¿A quién se refiere “la que volvía”?

  1. Mientras el trompito de la culebra giraba, la abeja se dedicó a examinar la caverna. ¿Por qué fue importante que lo hiciera? Explicá cómo esa acción influyó en lo que sucedió después.
  2. En una parte del relato la abeja y la culebra dialogan sobre la misteriosa desaparición. Más adelante, el narrador explica qué era la sensitiva y cómo funcionaban sus hojas. Explicá qué información conocemos por medio del diálogo y qué información agrega después el narrador.
  3. ¿Por qué la culebra finalmente permitió que la abeja pasara la noche en la caverna?

A. Porque dejó de comer abejas.
B. Porque la abeja logró escapar de la caverna.
C. Porque perdió la prueba y había jurado respetar el acuerdo.
D. Porque comenzó a tenerle miedo a la abeja.

  1. ¿Qué aprendizaje produjo principalmente aquella noche en la abeja?

A. Aprendió a hacer bailar trompitos.
B. Comprendió el valor del trabajo y del deber.
C. Descubrió que las culebras eran buenas compañeras.
D. Decidió no volver a salir de la colmena.

  1. Ordená los cuatro acontecimientos según aparecen en el relato.

___ La abeja utiliza las hojas de la sensitiva para desaparecer.

___ La abeja cae en la caverna y se encuentra con la culebra.

___ Al amanecer, las guardianas la dejan entrar en la colmena.

___ La culebra propone realizar dos pruebas para decidir qué ocurrirá con la abeja.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este resumen y tuvo 8 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

la abeja abía caído en el hueco y encontró una culebra. Para salvarse, pensó en acer una prueba. La culebra hizo bailar un tronpito, pero la abeja observó una planta. Allí pudo avrigarse entre las hojas y luego emviar su voz desde el escondite. Al amanecer, rregresó a la colmena temvlando, pero ya no era una paseandera.

Descargar pdf


Opción 3 - Parte 2
  1. Reconstruí cómo logra salvarse la abeja desde el momento en que se encuentra frente a la culebra hasta que esta admite su derrota. Explicá qué decisiones toma la abeja y de qué manera aprovecha lo que observa a su alrededor.
  2. A lo largo de esta parte del cuento, la culebra es mencionada como “una víbora”, “una culebra verde”, “su enemiga” y “señora Culebra”. Explicá a quién se refieren todas estas expresiones y para qué sirve utilizar distintas maneras de nombrar al mismo personaje.
  3. Al final de su vida, la abeja dice: “No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes”. Sin embargo, reconoce que utilizó su inteligencia para salvarse de la culebra. Explicá por qué estas dos ideas no se contradicen.
  4. El narrador cuenta que, después de aquella noche, ninguna abeja recogió tanto polen ni fabricó tanta miel como ella. Al final, la propia abeja explica a las jóvenes qué había aprendido. Explicá cómo se complementan la voz del narrador y las palabras de la protagonista para mostrar su transformación.
  5. Durante la prueba, el lector sabe que la abeja ha desaparecido, pero recién después se explica que se había ocultado entre las hojas de una sensitiva. ¿Qué importancia tienen la observación de la abeja y las características de esa planta para resolver el conflicto? Explicá.
  6. Al final, la abeja les dice a sus compañeras que deben trabajar pensando que “la felicidad de todos” es superior a “la fatiga de cada uno”. Explicá qué significa esta idea y cómo se relaciona con lo que la protagonista aprendió durante aquella noche.
  7. Ordená los seis acontecimientos de acuerdo con la secuencia del relato.

___ La culebra hace bailar un trompito de eucalipto.

___ La abeja regresa a la colmena y las guardianas comprenden que ha cambiado.

___ La abeja cae en la caverna y encuentra a la culebra.

___ La abeja se oculta entre las hojas de la sensitiva y gana la prueba.

___ La abeja pasa una noche fría y peligrosa junto a la culebra.

___ La abeja cambia su conducta y se convierte en una gran trabajadora.

  1. Un alumno de 5.º grado escribió este texto y tuvo 10 errores de ortografía. Marcá las palabras que están mal escritas, escribilas correctamente y explicá cuál es el error en cada caso.

la abeja temvlava dentro de la caverna y pensava que podía morir. La culebra abía preparado su prueba con un tronpito, mientras la abeja observava la planta. Cuando llegó su turno, logró acer que pareciera que desaparecía y pudo avrigarse entre las hojas. Más tarde emvió su voz desde el escondite. Había sido una noche dificil.

Descargar pdf